“Colombia, cocina de regiones”, un libro para deleitarse

Está en circulación un libro que hace honor a las comidas autóctonas colombianas.

Don Bugito, una apuesta por incluir el insecto en el menú del díaBien sea por su mala imagen, por los remilgos sociales o por simple falta de costumbre, los insectos y la gastronomía occidental nunca han hecho buenas migas, una ausencia de maridaje que quiere subsanar la mexicana Mónica Martínez con su ambicioso proyecto culinario Don Bugito.
Desde hace dos años, Martínez está tratando de poner en marcha en San Francisco un negocio en el que los invertebrados reclaman su lugar en el plato como ingrediente clave de tacos, ceviches, ensaladas o helados.“Los insectos comestibles tienen futuro como alimento”, aseguró Martínez en una entrevista realizada en la sede de La Cocina, una organización dedicada a apoyar a mujeres inmigrantes y de comunidades minoritarias para que creen su propia empresa de restauración.Allí, Martínez es una rareza, no ya por ser la única de entre todas sus compañeras que lleva “bichos” a la mesa si no porque jamás ambicionó ganarse la vida entre fogones.
“Yo ya tengo dos carreras”, explicó. De hecho, Martínez viene del campo del diseño industrial y la escultura y su interés por los insectos tiene un origen conceptual.

Don Bugito, una apuesta por incluir el insecto en el menú del día

Bien sea por su mala imagen, por los remilgos sociales o por simple falta de costumbre, los insectos y la gastronomía occidental nunca han hecho buenas migas, una ausencia de maridaje que quiere subsanar la mexicana Mónica Martínez con su ambicioso proyecto culinario Don Bugito.



Desde hace dos años, Martínez está tratando de poner en marcha en San Francisco un negocio en el que los invertebrados reclaman su lugar en el plato como ingrediente clave de tacos, ceviches, ensaladas o helados.

“Los insectos comestibles tienen futuro como alimento”, aseguró Martínez en una entrevista realizada en la sede de La Cocina, una organización dedicada a apoyar a mujeres inmigrantes y de comunidades minoritarias para que creen su propia empresa de restauración.

Allí, Martínez es una rareza, no ya por ser la única de entre todas sus compañeras que lleva “bichos” a la mesa si no porque jamás ambicionó ganarse la vida entre fogones.



“Yo ya tengo dos carreras”, explicó. De hecho, Martínez viene del campo del diseño industrial y la escultura y su interés por los insectos tiene un origen conceptual.